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Vista en contrapicado del interior del Palacio de Cristal: arcos metálicos y vidrieras que se repiten en profundidad, con una columna decorada en primer plano.

Me haces falta.

Dijo de la nada.

S I L E N C I O . . .

Pero ya no sería la segunda opción de UN alguien.

Era mi propio protector, mi propio caballero en armadura plateada que podía rescatarme y protegerme, a mí. El orgullo subió por mis piernas cuando comencé a caminar. Saqué un par de fotos con mi móvil, para no olvidar el momento. Borré unos cuantos mensajes nuevos que no quería leer. Y al salir del parque, en una papelera tiré mi vaso de café junto con las malas decisiones, que había tomado un tiempo atrás. Respiré profundamente y cambié mi lista de reproducción.

Maite sirvió más vino en la copa de Fernando, y miró a Octavio para que hiciera algo. Entendiéndolo todo. Octavio, antes de abrazar a su amigo con orgullo por lo que había crecido. Hizo una reverencia mientras le decía, muy solemnemente… SU MAJESTAD, en señal de reconciliación y orgullo.

Del Libro: "Las 180 piedras de Fernando”. -

Me haces falta.

Dijo de la nada.

S I L E N C I O . . .

Pero ya no sería la segunda opción de UN alguien.

Era mi propio protector, mi propio caballero en armadura plateada que podía rescatarme y protegerme, a mí. El orgullo subió por mis piernas cuando comencé a caminar. Saqué un par de fotos con mi móvil, para no olvidar el momento. Borré unos cuantos mensajes nuevos que no quería leer. Y al salir del parque, en una papelera tiré mi vaso de café junto con las malas decisiones, que había tomado un tiempo atrás. Respiré profundamente y cambié mi lista de reproducción.

Maite sirvió más vino en la copa de Fernando, y miró a Octavio para que hiciera algo. Entendiéndolo todo. Octavio, antes de abrazar a su amigo con orgullo por lo que había crecido. Hizo una reverencia mientras le decía, muy solemnemente… SU MAJESTAD, en señal de reconciliación y orgullo.

Del Libro: "Las 180 piedras de Fernando”. -

Calle

Me haces falta.

17 diciembre 2024

Me haces falta.

Dijo de la nada.

S I L E N C I O . . .

Pero ya no sería la segunda opción de UN alguien.

Era mi propio protector, mi propio caballero en armadura plateada que podía rescatarme y protegerme, a mí. El orgullo subió por mis piernas cuando comencé a caminar. Saqué un par de fotos con mi móvil, para no olvidar el momento. Borré unos cuantos mensajes nuevos que no quería leer. Y al salir del parque, en una papelera tiré mi vaso de café junto con las malas decisiones, que había tomado un tiempo atrás. Respiré profundamente y cambié mi lista de reproducción.

Maite sirvió más vino en la copa de Fernando, y miró a Octavio para que hiciera algo. Entendiéndolo todo. Octavio, antes de abrazar a su amigo con orgullo por lo que había crecido. Hizo una reverencia mientras le decía, muy solemnemente… SU MAJESTAD, en señal de reconciliación y orgullo.

Del Libro: "Las 180 piedras de Fernando”. -